Una planta de tratamiento de residuos en el Reino Unido procesa residuos alimentarios mediante digestión anaerobia. La planta está situada en un área principalmente rural con propiedades aisladas a menos de 500 m de los límites de la planta, por lo que el control de olores es obligatorio para evitar molestias de olores y condiciones ambientales nocivas.
La planta de residuos fue puesta en marcha junto con un biofiltro de doble capa ORGUS® con fibra de coco como material de relleno. La eficacia del sistema se midió en febrero de 2014. Las muestras se analizaron en un laboratorio olfatométrico, obteniendo un promedio de concentración de olor de salida considerablemente más bajo que el límite estipulado en el contrato.
F. Sempere 1*, D. Hidalgo 1, A. Waalkens 1 y C. Gabaldón 2
1. Pure Air Solutions, P.O. Box 135, 8440 AC Heerenveen, The Netherlands.
2. Universitat de València, Avinguda Universitat s/n, 46100 Burjassot, España.
Corresponding author: f.sempere@pureairsolutions.nl
Las emisiones de olor procedentes de instalaciones medioambientales (plantas de compostaje, EDARs, rendering…) son frecuente causa de molestias en su entorno, a las que cada vez se presta más atención. Así, se están implementando internacionalmente requisitos estrictos de niveles de olor en aire ambiente que, frecuentemente, las tecnologías convencionales disponibles (“scrubbers”, biofiltros convencionales…) son incapaces de alcanzar.
El control de olores es una creciente preocupación en las EDARs. Las tecnologías físico-químicas de final de tubería son relativamente caras y conllevan elevados impactos medioambientales. Las tecnologías biológicas por su parte, han aparecido como alternativas más económicas y respetuosas con el medio ambiente, pero aún están limitadas por sus costes de inversión y las necesidades de terreno para su instalación. Una aproximación más deseable para el control de olores es la prevención de la formación de los compuestos odoríferos.